Con mis asuntos académicos y extra académicos me he
desligado por completo de mi blog, la administración de una delegación universitaria
y de un blog web de la misma índole, mas los asuntos propios de la carrera que
curso, mas los problemas familiares y personales ocasionan una exagerada
ansiedad de querer hacer dos cosas: Hacer el día mas largo o paralizar el
tiempo; aún estoy a la espera de una de las dos, mientras tanto continuar con
lo que ya mencioné.
Por eso, quise tomarme el espacio para tocar un tema
delicado en nuestro país, la verdadera verdad pero, porque decir: “La verdadera
verdad de Venezuela” y no: ¿La verdad de Venezuela?; simple: Todos creen saber cuál
es la verdad del país, sea de un lado o del otro. Durante años muchos que han llegado
a la política con ese discurso, han logrado perpetrar el seno más delicado del país
y han puesto en la minoría de los casos el discurso político que los enrumbo a
apoderarse legítima y legalmente del puesto deseado, la silla ejecutiva.
Pero, luego de la huida de Marcos Pérez Jiménez del país, se instauro por
completo una democracia que con sus altos y bajos ocupaba el puesto tan
necesitado de una vida más digna y segura dotada de libertad social. Muchos nos
preguntamos, desde ese maravilloso momento que pasaron nuestros abuelos, ¿Qué ha
mejorado satisfactoriamente en el país? Algo, pero no lo suficiente.
Hay un problema en la democracia muy grave, entre algunos
otros. Es un arma de doble filo muy positiva en algunos casos y muy destructiva
en otros. Se trata del Voto. Derecho por imperium constitucional. Específicamente
en el caso venezolano en el artículo 63 de la Constitución de la Republica
Bolivariana de Venezuela que señala lo siguiente: “El sufragio es un derecho. Se ejercerá mediante votaciones libres,
universales, directas y secretas….” Es solo ese primer párrafo el que me
interesa para explicar mi aseveración. Son precisamente esas características las
que nos favorece, nos dota de libertad y seguridad. Libertad de Escoger el
candidato de tu simpatía y la seguridad de que tu voto será legalmente secreto
a menos de que por voluntad, tú mismo expongas cual fue tu elección.
Ahora, aun no explico cual ese carácter negativo y positivo
del sufragio libre, universal, directo y secreto; pues bien. La escogencia del
candidato, dependerá de la mayoría. Pero, ¿Quién es esa mayoría? ¿Estará dotada
de capacitación, de educación, de discernimiento esencialmente? Es allí donde
se enmarca una gran diferencia. Es por eso que muchos políticos, cuando sus políticas
no son apoyadas por la mayoría, caen en la frecuente acción de: Mentir, todo
por el logro de su meta: la silla ejecutiva. Es importante destacar que el
discurso no lo malversa solo el político aspirante a la silla ejecutiva, si no
todo aquel en cuya adquisición legítima y legal dependa de convencer a la mayoría
donde reside el poder de decisión.
Si tenemos un pueblo que carece de incapacidad, mala educación,
libertinaje; estaremos seguros de que tendremos como mandamás,
una persona capacitada para ejercer esa responsabilidad.
La realidad de Venezuela, no es consecuencia de una problemática
política esencialmente; la realidad se nos debe a un problema esencialmente
social. Somos nosotros los venezolanos quienes hacemos a Venezuela. Somos
nosotros los que propulsamos el desarrollo esencialmente. Si carecemos de educación,
capacitación y discernimiento: ¿Cómo podemos determinar qué es lo mejor
realmente para nuestro país?
Basta vestirse de usuario en el Metro de Caracas, en el
Transporte Público, en la universidad o
en cualquier instancia o institución pública para denotar nuestra realidad, enfatizar
nuestras virtudes y obviar nuestras carencias.
Hay que ver con qué frecuencia el venezolano común obvia las
carencias, sobre todo si esas carencias son consecuencias de la gestión política
a la que simpatizas o simpatizaste.
Al final, interiormente más que exteriormente terminamos por
reconocer los errores más básicos que nos aquejan. Sin embargo vivimos en Venezuela
una realidad que no se aleja para nada de la tristeza y esta es la aceptación del
error por la estadía en el poder o por la posibilidad de adquirirlo. Guardan
luto cuando deberían hacer fiesta y hacen fiesta cuando deberían guardar luto;
una incapacidad de discernimiento aqueja nuestra sociedad, carecemos en mucho
de los casos de la más mínima capacidad de reconocer nuestros propios errores.
Antes de cambiar al mundo, debemos comenzar por cambiar nosotros. Políticos con
evidentes problemas y errores humanamente aceptables en algunos casos y no
humanamente aceptables en otros se dan el TUPE de pretender que mi voto le
conceda tan anhelada capacidad de poder.
Quienes han tenido la oportunidad de visitar estados desarrollados
pueden dejar como caso omiso la evidente y fantástica realidad de vivir en un país
diferente al nuestro. El desarrollo
promueve y sostiene una calidad de vida infinitamente superior a un país en vía
de desarrollo. Esa es la característica esencial de un país en vía de
desarrollo y es que un estado se debe a su pueblo, a que vivan mejor. ¿Es esta
la realidad que vemos en Venezuela? ¿Cuantos profesionales ganan menos de lo
que gana un comerciante? El incumplimiento a las leyes, promovido durante años
y diferentes gobiernos ha ocasionado un libertinaje en el comercio que
incrementa la ignorancia y desmotiva la capacitación. ¿Por qué? Simple: “para
que voy a estudiar si montando mi propio negocio legal o no, ganaré más dinero que un profesional” "Eso es mucho trabajo".
No hay motivación real en este país de
un verdadero enriquecimiento intelectual; no hay promoción a la sabiduría. Entonces,
si carecemos de capacitación ¿cómo sabremos qué estrategia política es la mejor
para solucionar nuestros problemas sociales más básicos y esenciales? Somos
nosotros mismos quienes dejamos que “jueguen a la pelotica” con nosotros. Seguirán
estando políticos descabelladlos, individualistas que aspiraran el poder; hay
muchos políticos con sinceras acciones de mejora, con un varadero sentimiento
de amor por la humanidad promotor de las mas magistrales estrategias políticas,
pero lamentablemente, ellos son menos preciados y eliminados del mundo político
por los mandamás.
Por otro lado, la carencia de valores en nuestra sociedad
hace que cada día seamos más menos preciado en el mundo exterior. El desaseo
público ocasionado por los mismos peatones u usuarios; el incumplimiento a la
ley nos está convirtiendo cada día mas en una sociedad profundamente
anarquista, intolerante al poder legislativo custodiado por el poder judicial y
esencialmente el ejecutivo. Aquí te pisan o te llevan por el medio y no se
disculpan, te atropellan en el metro y nadie dice ni oyó nada, hay una mujer
embarazada, discapacitado o persona de la tercera edad y nadie le concede el
puesto, nadie dice: Buenos Días, Buenas Tardes o Buenas noches al ingresar a un
medio de transporte público; el índice de homicidio cada día es más alto y no
se conforman con asesinarlos con 1 bala si no con más de 5 según cifras
oficiales. El ciudadano cada vez más descuida el espacio público. Nadie cuida
nada que no sea suyo “si no es tuyo jodelo”. Cosas tan esenciales y elementales
como no colocar los codos sobre la mesa a la hora de comer, toser y estornudar
y taparse previamente la boca, bajar los pies de la mesa o las sillas, cerrar
la boca mientras se come son alguna de las normas de educación que no se
cumplen. Madres venezolanas que incitan a sus hijos a que “Si te vuelve a golpear,
cáele a puñaladas, no te dejes joder”; A que sus niños hagan sus necesidades biológicas
en aceras, espacios públicos o privados no destinados para eso, a la luz pública;
madres que dejan comer, jugar metras, correr, pasar la franja amarilla en el
Metro de Caracas. Es decir, ¿Qué educación se le está dando a la nueva generación,
que estamos creando?
La educación del hogar es la más fundamental y elemental. ¿Cómo
decirle a un niño en la escuela que no incumpla con las normas si sus padres
hacen esa ilegalidad en el hogar y fuera del? Es para el niño la familia quien
genera mayor peso en su desarrollo. Lo peor de todo, damas y caballeros es que
quien escoge legalmente a nuestros representantes políticos, es esta sociedad
pues ellos son la mayoría en nuestro país.
Ya basta de cegarnos los ojos y hacer caso omiso a la
realidad, esta y mas es la realidad que vivimos día a día, nadie desconoce esto
pero si muchos dejan de reconocerlo. ¿Por qué? Es la pregunta del millón de dólares.
Todos tienen diferentes razones y razones en común para desmentir los hechos
que hoy describo en este articulo.
La verdadera verdad Venezolana es que tenemos un problema esencialmente
social que perpetra al seno de la sociedad como lo es la Familia. Luego, entran
las demás variables políticas. Vivimos un proceso de profundización a la anarquía,
de irrespeto a la autoridad magistral como lo es la legislación. Una interpretación
a las leyes y su jerarquía que se balanza según la conveniencia del
interpretador quien sin mucho esfuerzo obviará la verdadera intención del
legislador tal cual debe y deberá ser siempre. Como señala el artículo 4 del Código
Civil de Venezuela.
Hay un proceso electivo el próximo 7 de octubre en Venezuela.
Necesarias elecciones presidenciales. Hay una responsabilidad involuntariamente
asumida por el residente de la nacionalidad venezolana para elegir o reelegir
al candidato que durante los 6 años siguientes tal cual lo señala el artículo
230 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, seguirá comandando la silla presidencial. Un buen amigo con valores sociales y políticos
de izquierda me dijo “Se debe defender a las ideas, no al hombre”
Si se puede, no será fácil pero si se puede cambiar y
mejorar. No será un proceso de 6, 12, 18 ó 24 años, será de mucho más tiempo.
Pero en el venezolano, existirá paz, seguridad y tranquilidad el saber y sentir
de que vamos por la vía correcta a la profundización y residencia de una
Calidad de Vida superior a la actual.
Cristian Valente
Ciudadano Venezolano